ILSE: DESAPARICIÓN DEL CFS INTERPRETACIÓN DE LENGUA DE SIGNOS Y GUÍA INTERPRETACIÓN

ILSE

Desde FUNCASOR, nos parecía interesante entrevistar al profesorado del Ciclo Superior de Interpretación de Lengua de Signos y Guía- Interpretación con motivo de la finalización de esta formación profesional (previsto su cierre para el curso 2017/18) y por ello hemos pedido la colaboración de estos tres profesionales, Gloria M. Morera, Lidia E. Medina y Rayco H. González, ya que han sido los docentes con más años de experiencia en esta formación.

  • ¿Qué opinan sobre que la formación de ILSE pase a ser universitaria?, ¿de verdad creen que es necesario?

Gloria M. Morera: Bueno, el final era una “muerte anunciada” desde hacía tiempo y como, para en la mayoría de los temas, vamos a remolque de lo que va sucediendo en otras Comunidades pues más que no esperarlo lo que hizo fue decepcionarnos.

Siempre hay que tener en cuenta muchas variables a la hora de hacer este tipo de apreciaciones. ¿El currículo se adapta a las necesidades formativas y a su posterior puesta en práctica una vez que salimos a la vida laboral? ¿Los profesionales que imparten la formación tienen un perfil especialista en la materia?…

Una vez respondidas estas preguntas creo que no cabe la menor duda que toda aquella formación que permita disponer de calidad formativa y de tiempo para adquirir los conocimientos impartidos es positiva para asumir un perfil profesional de calidad.

Lidia E. Medina: Pues rotundamente sí. Después de llevar tantos años dando clase dentro del ciclo, y ver lo mal que lo pasa el alumnado en estos dos años, creo que el alumnado necesita una formación más larga. Primero, para asimilar mejor los contenidos porque, evidentemente, nosotros le hemos pedido al alumnado un nivel muy superior al que se pide en los ciclos de grado superior, por lo que creo que la mejor opción, tanto para beneficio del alumnado como para la propia tranquilidad del profesorado, es hacer un grado, porque el alumnado tendrá más tiempo para poder sacarle más provecho a la formación y permitirá profundizar en contenido en todos los módulo específicos que se imparten. El ciclo siempre me ha parecido que se queda corto.

Rayco H. González: Yo también considero que es necesario que pase a ser universitario porque, además de que es más tiempo y por lo tanto el conocimiento y el aprendizaje se adquiere de forma más pausada y mejor, considero que el alumnado podrá mejorar su formación también desde un punto de vista cualitativo, ya que se van a trabajar temas y cuestiones que no da tiempo a trabajar en el ciclo como son, por ejemplo, la teoría de la traducción interpretación en general de lenguas, profundizar en cuestiones como técnicas de interpretación, estrategias, y también en cuestiones relacionas con la gramática de la lengua de signos. Por otro lado creo que daría mayor rigor a la formación, habría más investigación sobre esta actividad, lo cual redundaría en una mejora de la profesión y de la formación, y también por último, a nivel social, el prestigio de la profesión aumentaría.

  • ¿Cómo se imaginan el período en el que estemos sin formación de ILSE en Canarias hasta que alguna universidad asuma la formación?

Gloria M. Morera: Tratando de sacar algún aspecto positivo, porque la verdad es que le veo muy pocos a esta situación, creo que de momento hay un número aceptable de profesionales en las Islas para cubrir en un pequeño periodo de tiempo las necesidades que puedan surgir en relación a este ámbito. El problema ahora mismo no se encuentra únicamente en el número de profesionales sino en el escaso número de puesto de trabajo  y las condiciones de los mismos que se ofertan, pese a ser necesarios y a contar con  una demanda social  patente.

Lidia E. Medina: Pues me imagino un caos. Mis clases ahora de mediación se han centrado, principalmente, en que el alumnado sepa que es un ILSE para después sacar de ahí qué es y qué hace un Mediador, pero si la sociedad no sabe lo que es un ILSE, imagínense cuando salga esta primera “camada” de Mediadores Comunicativos, se puede dar un batiburrillo horroroso de contrataciones.

Confiamos siempre en que el alumnado va a tener la suficientecapacidad y profesionalidad para renunciar a aquello que no le corresponde, pero creo que puede haber mucho intrusismo por parte de otros profesionales. La formación diferencia ahora dos perfiles para usuarios totalmente diferentes pero creo que se pueden dar situaciones comprometidas por el desconocimiento que hay de la figura del ILSE en la sociedad. En nuestros entornos cercanos no se tiene muy claro que son dos profesionales diferentes porque en el boletín aparece que una formación “sustituye” a la otra, y tampoco tengo claro que toda la comunidad sorda y sordociega tengan claro lo que es un mediador y cuando quieren contratar a un Mediador y cuando a un ILSE.

Así que necesitamos una asociación de mediadores que tenga trato directo con todas las partes, y creo en la necesidad de estipular un código de buenas prácticas. En cuanto a que no salgan nuevas promociones de ILSEs, tal como he hablado con mis compañeros, creo que no habrá falta de profesionales, porque lo cierto, es que contamos con una muy buena cantidad de ILSES preparados para cubrir posibles nuevos puestos de empleo.

Rayco H. González: Este período sin formación no me supone ningún problema en realidad. Creo que se han formado suficientes ILSE a través de los ciclos formativos durante estos 11 años, hay muchas promociones, muchos ILSES que están trabajando, que no han trabajado nunca, que trabajaron en su momento y ahora no, y por lo tanto creo que no habrá necesidad de más intérpretes, y si la hay, ¡bienvenida sea! porque implicaría contratar más ILSE, y gente formada hay.

Es un período de pausa, no sabemos cuánto tiempo va a ser, no si alguna de las dos universidades canarias se va a sumar, o alguna de las universidades privadas hará un grado o un postgrado, o cómo lo van a plantear, pero yo personalmente no creo que haya ningún problema.

  • ¿Qué opinan sobre la nueva formación de Mediación comunicativa? ¿creen que las personas sordas, el alumnado, y la sociedad en general tienen claro la diferencia entre los dos perfiles profesionales?

Gloria M. Morera: Creo que el planteamiento en principio era bueno, tener una figura que pudiera participar en aquellas situaciones y con aquellos usuarios que por sus características y por la situación en sí necesitaban de un perfil que pudiera actuar de una forma menos “neutral” era una buena idea y un recurso necesario, sin embargo su puesta en práctica ha sido todo un desastre y también se veía venir porque en este caso hemos seguido los pasos de otras Comunidades y nos llegaban voces de que las cosas no estaban funcionado bien. Quizás seamos capaces de reorientar el rumbo de esta situación, ojalá sea así. Sin duda contamos con profesionales muy capaces para llevarlo a cabo.

Lidia E. Medina: Cuando empecé a dar clase en el ciclo de Mediación no me hacía mucha gracia el perfil, pero a medida que he ido trabajando las clases, he descubierto que sí que puede tener buena viabilidad. Pero creo que la forma en que se ha planteado no ha sido acertada, se pretende que se dé una formación que no profundiza en contenidos y que mezcla funciones ya definidas en otros profesionales.

El técnico de Mediación Comunicativa es un profesional que puede hacer falta, sobre todo con algunos usuarios de los que tenemos, pero veo más servicios duales, con los dos profesionales, y no por separado.

Se supone que un Mediador Comunicativo va a trabajar con usuarios que no tienen una lengua de signos o un nivel cultural que le permita acceder a la información de manera clara, que no posea autonomía o carezca de una lengua para comunicarse con el entorno. Con lo cual, muchas veces, el mediador va a formar y asesorar al usuario para que acabe usando al ILSE, al GI, al TS o a quién sea.

La idea es que el Mediador debe formar a la persona para que aprenda a gestionarse de manera autónoma en su vida diaria y mejorar su comunicación para acabar utilizando otro profesional que va a ser el ILSE.

Creo que depende del criterio del profesorado que imparta el ciclo, el alumnado saldrá con una idea más clara de hasta dónde puede trabajar, y en qué momento puede y debe tirar del Intérprete. Tendremos que reajustar nuestra forma de trabajar para poder llevar a cabo unas buenas prácticas, porque nos vamos a necesitar los unos a los otros.

Por ejemplo, yo he hecho servicios en juzgados donde creo que la persona necesitaba antes un mediador que trabajara con ella a qué iba al juicio y que era lo que se le iba a preguntar allí, para que luego mi labor como ILSE tuviera un buen fin.

Yo creo que la formación que tenga el profesorado va a determinar mucho la formación que reciba el alumnado, y la claridad y profesionalidad a la hora de incorporarse al mundo laboral.

Si existiera unanimidad en la manera de formar al alumnado, creo que no estaría mal la figura del Mediador, quizás lo que falla es la formación, la forma en la que han planteado este ciclo, pero la figura en sí, ¡creo que hasta me gusta!.

Considero que algunas intérpretes de lengua de signos podríamos ser muy buenas Mediadoras con personas sordas y sordociegas, porque les podríamos enseñar todo lo que necesitan saber para que luego cuando trabajen con un ILSE, tengan claro cuál es su papel.

Rayco H. González: Yo por mi parte creo que esta formación es un error. La idea en un inicio era buena, pero creo que los intereses de las diferentes entidades a nivel nacional han hecho que se origine un currículo que es un batiburrillo de contenidos, el tiempo es insuficiente para poder formar adecuadamente a ese profesional, no quedan exactamente claras cuáles son las funciones de esa persona y por tanto será un poco complejo diferenciar entre la labor de un ILSE y un Mediador. Está siendo complejo para los formadores, para el alumnado, y para los propios usuarios y usuarias. Creo que ha sido un despropósito, y no sé si el tiempo va a permitir que los profesionales vayamos situando las funciones, que los usuarios vayan entendiendo las diferencias entre las labores de los profesionales, y que la administración y la sociedad en general entienda las diferencias entre un perfil y otro.

  • ¿Cuántos ILSE más o menos han terminado su formación en Canarias? ¿por qué tan pocos atendiendo a la ratio de alumnado que accede a la formación?

Gloria M. Morera: Pues no sabría exactamente pero una media de 10 o 12 por promoción. Creo que el escaso número de ILSE atendiendo dicha ratio no tiene que ver con el número de los mismos sino con las partidas presupuestarias que se destinan para la contratación de los mismos. En este punto aprovecho para hacer una reivindicación en la mejora de las condiciones laborales de los mismos en ese ámbito y en otros también.

Lidia E. Medina: mucha gente entra en el ciclo pensando ¡Ay qué bonito!, ¡aprender lengua de signos!, ¡yo quiero aprender a hablar con personas sordas! Desde fuera parece que es muy fácil, pero luego se encuentran con la realidad; el ciclo es muy duro, no sólo se aprende lengua de signos, tienen que aprender a interpretar, y le pedimos muchísima dedicación para centrarse en tener contacto con las asociaciones, sordos, sordociegos”,etc. Otras acaban descubriendo que realmente su vocación no es esta, ni es lo que ellos tenían pensado.

Aparte, hace años que hemos entrado en un período de crisis económica, donde el alumnado ha tenido que renunciar a su formación para ganarse la vida trabajando, y eso ha influido también negativamente en el aguante del alumnado dentro del ciclo.

La primera promoción fueron unos 13, al terminar casi todos tenían trabajo, y los que no tenían trabajo como ILSE era porque habían renunciado por prepararse unas oposiciones o porque querían hacer otra cosa. La primera promoción fue muy especial porque todas realmente querían ser intérpretes. A partir de la segunda, ya empezó a entrar gente que quería esto como un añadido.

La complejidad y las propias experiencias que algunos vivieron hizo que no quisieran seguir trabajando en esto. Pero yo creo que influyó mucho la crisis económica, el no tener claro para lo que venían, y que también es verdad que no todo el alumnado que accede tiene capacidad para interpretar, y eso el alumnado (una parte de él)  no lo entiende tampoco. Pero hay que pensar que no todos los estudiantes de medicina consiguen ser médicos, o no tienen capacidad para serlo, es decir, te puede gustar mucho una cosa pero igual no tienes la capacidad y eso también para el profesorado es complicado. A nosotros no nos gusta suspender, pero no podemos sacar a profesionales que no estén adecuadamente formados, y aun así somos muy criticados porque para muchas personas al alumnado, con todo lo que demuestran saber, sigue faltándoles nivel.

Rayco H. González: realmente no sé cuántos ILSE han terminado la formación en Canarias pero, aproximadamente, si por promoción hacemos una media de 10 personas, son 11 promociones, pues serían unos 110 en cada isla, Tenerife y Gran Canaria, así que tendríamos unos 210-230 intérpretes más o menos.

Con respecto al por qué tan pocos atendiendo al alumnado que accede a la formación, coincido totalmente con Lidia pero me gustaría matizar que ¡no somos nosotros los que suspendemos sino que son los alumnos/as lo que suspenden! El grado de exigencia en este ciclo es el que debe ser, por la responsabilidad de la función y de la labor que realiza un intérprete de lengua de signos.

  • ¿Cómo resumirían estos 13 años de formación?

Gloria M. Morera: Yo, que ahora ya me encuentro alejada de esta formación puesto que mi vida laboral ha tomado otro rumbo, sopeso esa época, el trabajo realizado y las experiencias vividas y pese a que puedo llegar a ser bastante autocrítica, mi balance es totalmente positivo. Gran parte de lo que soy y de quien soy se lo debo a todo lo que pudimos construir entre todos en esa formación que es maravillosa, porque no se centra únicamente en aprender una lengua, se aprende a SER, a relacionarnos con aquellos que SON más allá del silencio.

Me llevo experiencias pero creo que la mayor riqueza que me ha podido aportar esta maravillosa etapa es a quienes me llevo. Aquellas personas que un día estaban frente a ti y que ahora están a mi lado, por no mencionar a mis compañeros Lidia y Rayco, creo que fuimos el complemento perfecto.

Lidia E. Medina: yo en realidad puedo hablar de menos, porque dos años estuve fuera y empecé un año más tarde. Yo entre aquí sin saber muy bien a lo que iba y ¡es verdad que cada año decía que me iba también!, pero he descubierto que es una profesión que me gusta. Me gusta formar intérpretes de lengua de signos.

Creo que he aprendido yo mucho más de lo que les he podido enseñar en estos años, sobre todo en lo personal, y los volvería a repetir si me permitiera mejorar lo que hacía en un principio.

Considero que el profesorado del ciclo ha puesto todo de su parte para que el alumnado salga bien formado. Éramos un equipo de lujo, una piña para todo y funcionábamos muy bien. Al final cada uno era como especialista en lo que daba, y el empeño y las ganas de hacerlo bien siempre han estado ahí. Y creo que ha salido gente maravillosa, buenos profesionales, y ahí están ¡dando caña! y demostrando que no se ha hecho tan mal la formación que hemos tenido aquí.

Rayco H. González: yo he participado en 11 años y han sido 11 años muy buenos a nivel personal y profesional. A nivel profesional, me ha enriquecido muchísimo y he aprendido una barbaridad de mis alumnos y alumnas, y me he sentido completamente realizado. A nivel personal, me he dado cuenta de que mi vocación no solamente es la interpretación de la lengua de signos sino también la formación de ILSE.

  • ¿Alguna anécdota que quieran compartir?

Gloria M. Morera: Pues yo tengo muy mala memoria también para esto así que mejor fiarnos en lo que aporta Lidia y lo que cada cual guarde en su retina.

Lidia E. Medina: anécdotas hay un montón. Recuerdo que teníamos un alumno que se dedicaba a escribir las “gambadas” o las gracias que hacía el profesorado. Creo que hay una libreta por ahí danzando con cada uno de los tics y las cosas que hacía cada uno. Recuerdo a Elena, su risa en clase cuando soltaba alguna gracia de las mías y teníamos que parar la clase porque era imposible seguir cuando Elena empezaba a reírse. Recuerdo las clases con la primera promoción y mi tocho de transparencias ¡ayy chicas esta no era! Recuerdo unas jornadas, no sé si de la segunda o tercera promoción, en donde una persona sorda estaba dando una charla y dijo algo así como “y eso nunca más lo quiero volver a ver” y la interpretación de la alumna fue “y nada más por mi parte, que dios me los bendiga”.  Recuerdo a cada alumno/a por la canción que signo en mis clases de Expresión, a día de hoy, oigo la canción y me viene esa persona a la cabeza. Los ataques de risa, al ponerles por primera vez las gafas de simulación visual.

El primer cuento que me regalaron….y los que vinieron detrás.

Me acuerdo de una alumna que no dominaba el español y nos llamaba “profesaras” y otra que le preguntaba a Rayco que qué era una “lincenciatura”.

Con los medios audiovisuales siempre me he llevado fatal y tenía que buscar a alguien que me ayudara a solucionar las cosas siempre, y una cosa que me ha pasado en varias ocasiones, es poner al alumnado histérico a la hora de hacer una prueba, y cuando voy a mirar los vídeos no estaban porque no le había dado al REC. Este curso por ejemplo, las alumnas interpretaron una charla de dos horas, y solo están grabados los 10 últimos segundos de cuando paré la cámara.

David un año se enteró de que me daba miedo la oscuridad y haciendo lo de la música accesible me apago la luz y me dejo como dos minutos y medio a oscuras, allí sola y yo gritando para que me sacara de allí. No sé, hay un montón de cosas, pero me acuerdo mucho de la risa de Elena.

De los viajes que hicimos y todas las risas que compartimos en esos días.

Los cuentos de expresión eróticos, donde yo pensaba que el alumnado iba a pasar vergüenza y al final me ponía colorada yo con todas las guarradas que me preguntaban. ¡Y luego cosas súper bonitas! Los cumpleaños, que el alumnado nos celebra a los profes y todavía a día de hoy, 13 años más tarde, sigan viniendo antiguas alumnas a cantarnos cumpleaños feliz.No sé hay muchas cosas.

Las Jornadas de puertas abiertas de la ULL, donde se veían por primera vez como ILSE y todas las sensaciones compartidas

Rayco H. González: puff ¿anécdotas?, ¡yo tengo una memoria horrorosa!, no me acuerdo de muchas cosas que los alumnas me dicen que hacía.

No sé, pues desde la “Dedocracia” que comentaban mis alumnas de la primera promoción porque supuestamente yo pedía voluntarias y después les decía quién tenía que salir en cada momento mientras hacíamos las actividades de clase.

Recuerdas muchas situaciones de alegría y de tristeza, porque ves a personas llorar porque no alcanzan los objetivos ni sus ilusiones, pero también ves llorar de alegría cuando lo consiguen.

Anécdotas sin nombre, de personas que pensaba que les iba a costar muchísimo porque trabajaban, porque tenían una vida personal muy intensa, y al final con esfuerzo y con trabajo terminaban superándose y eso era muy gratificante también.

No sé ¡las semanas de integración que estaban muy chulas!, recuerdo un año que trajeron un mago y me subió al escenario. Me hizo comer un montón de papeles de estos de seda de colores y yo pensando que me los iba a sacar de alguna forma y no, realmente me estaba haciendo una broma y ya está. Después el mago perdió la paloma y se quedó en la parte alta del salón actos y no sé qué pasó con la paloma al final.

Muchas visitas, la Presidenta de FILSE con la primera promoción, a muchas personas sordas y sordociegas que han pasado y colaborado con el ciclo, exalumnas que invitábamos y venían a contar sus experiencias. También muchas situaciones tensas, por ejemplo en las prácticas, ver que surgían problemas y que parecía que no había forma de solucionarlos.

También me quedo con la generosidad y la gratitud de todo el alumnado hacia el profesorado, que realmente por mucho que uno sintiera que era excesivamente exigente y todo lo demás, ellos lo valoraban y lo agradecían.

¡Y los cumpleaños!, a diferencia de otros ciclos, el alumnado te celebraba el cumpleaños, te traen una tarta, un regalo, te hacen una fiesta, y eso ha ocurrido todos los años y ¡es una anécdota muy bonita que te llevas!

También el saber que hay exalumnas/os que son reconocidos a nivel insular y nacional como buenos intérpretes, de mucha calidad.

Y, por supuesto, terminar siendo amigo de muchas de estas exalumnas ¡pues también es algo muy bonito que te llevas!

 

  • Algún consejo para las generaciones de ILSE que han salido en estos años

Gloria M. Morera: No me siento con derecho a dar consejos, creo que ya a estas alturas estoy abierta a   recibirlos.

Lidia E. Medina: que sigamos siendo compañeras, COMPAÑERAS de verdad, siempre. Que lo sigamos siendo siempre, que no olvidemos de dónde venimos y que seamos humildes.

Muchas veces necesitamos que alguien llegue y nos diga “lo has hecho bien”, o “tranquila que ahora no salió bien pero ya saldrá mejor”o también compañeras en el otro sentido y decirle a alguien “pues necesitas currar un poquito más” porque está en juego su profesión pero la tuya también.

Creo que el mejor consejo que se le puede dar a alguien es que siga mejorando, buscando la manera de aprender y de avanzar, y eso, ser buenas compañeras que implica muchas cosas. Y eso, que aprendamos a ser más asertivos a la hora de decirnos las cosas, buenas y malas.

También echarle una mano a la gente que sale nueva. Yo aplaudo y agradeceré eternamente el que después de haber sido alumnas, hayan estado tantos años tutorizando.

Rayco H. González: simplemente que recuerden de dónde han salido, que sean humildes y que sean conscientes de que cada día se aprende algo, que no lo sabemos todo. Que cada día aprendemos de las personas con las que trabajamos; de los usuarios/as, de los compañeros y compañeras ya sean ILSE u otros profesionales que trabajan con nosotros en nuestra entidad, o en nuestro centro educativo, etc. Básicamente, seguir trabajando, seguir formándose, porque es fundamental no pensar que ya está todo hecho. También ser profesionales e intentar demostrar cuál es la profesión del ILSE día a día y, si se puede, luchar porque sea cada vez una profesión más reconocida a nivel social.

Básicamente eso, que no olviden sus orígenes

  • ¿Alguna idea, plan, sorpresa,…. para despedir el ciclo como se merece?

Gloria M. Morera: Lo cierto es que al estar ya fuera del Ciclo creo que lo mejor será dejarme sorprender.

Lidia E. Medina: ¡pues sí, alguna hay! Rayco y yo estamos barajando una opción, y creo que voy a aprovechar este medio para darle difusión. Queríamos hacer algo grande en realidad, creo que este ciclo se merece cerrar por la puerta grande porque nos lo hemos currado un montón y hay que dar las gracias a muchas personas, al alumnado principalmente por haber aguantado todo este tiempo, a todas las personas sordas y sordociegas quenos han apoyado también,a las entidades, etc. Pero es verdad que nos fallan un poco las fuerzas, la realidad del profesorado es que no tenemos ningún tipo de tranquilidad a la hora de saber si el siguiente curso vamos a estar, el año pasado fue un año muy duro porque derepente el ciclo tenía que parar para dar paso a un nuevo ciclo y se pasaron días de mucha tensión, el comienzo de este curso también, y nos pilla en un momento donde emocionalmente, llegamos ya con pocas fuerzas para acabar el curso.

Pero bueno, a Rayco y a mí se nos ocurrió la idea de hacer algo más “al estilo Lidia”. Hacer una pequeña reunión, donde nos encontremos todas las generaciones que han pasado por el ciclo, con el objetivo de crear una cápsula del tiempo en donde cada promoción deje algo de su paso por el ciclo, y enterrarlo al lado del drago que está en La Laboral. El permiso parece que ya comienza a gestionarse, a ver si nos dejan enterrarlo ahí. Nosotros vamos a elaborar un material audiovisual de repaso desde el inicio hasta el fin del ciclo, ¡que el ciclo no termina realmente este año!, termina el año que viene con las alumnas que aún no han acabado, y la idea es esa, hacer un material audiovisual que refleje el paso de todas las generaciones, con un agradecimiento a cada entidad y persona sorda y sordociega que ha pasado por aquí, hacer la cápsula del tiempo, y hacer un pequeño concierto que me gustaría que cerraran las niñas que terminan el año que viene.

Rayco H. González: bueno, un poco lo que Lidia ha dicho. Este año los compañeros de Gran Canaria van a celebrar unas Jornadas de despedida en las cuales participaremos como ponentes y como grupo de profesorado en una mesa redonda e intentaremos, en la medida de los posible, llevar al alumnado, aunque no sabemos si podremos porque están en periodo de prácticas, y creemos que es una forma también de sumarnos al cierre de esta formación en toda Canarias, no solo en la isla de Tenerife.

A mí, a nivel personal, este año las fuerzas no me han acompañado como para poder cerrar esto como se merecería, pero bueno, considero que realmente lo importante no es como se cierra sino el proceso que ha tenido, y creo que el proceso ha sido muy bueno. Así que nada, intentaremos hacer esa actividad o esa reunión, veremos cómo se puede plantear, si una reunión puntual en el centro o un encuentro de una noche en un albergue, por ejemplo, podría estar bien.

Lo de la cápsula del tiempo es un elemento muy bonito y muy significativo, vamos a ver si conseguimos hacerlo.

 

  • ¿Algo más que quieran compartir con nosotras?

Gloria M. Morera: En este apartado habría mucho que añadir pero yo me centraría básicamente en agradecer. Agradecer todo lo que esa experiencia me ha aportado, en cuanto a el área profesional, trabajar con compañeros de la altura personal y docente de Rayco y Lidia, así como al resto de compañeros, ha sido todo un lujo. También agradecer a todas las personas sordas u oyentes que desinteresadamente colaboraron con nosotros con el fin de tirar todos en pro de una formación de calidad. Y por último, y no por ello menos importante, al alumnado que con su mochila de vivencias y su implicación  permitieron convertir al proceso de enseñanza aprendizaje en algo más, en un aprender a ser.

Lidia E. Medina: ¡que estoy muy orgullosa de todas mis alumnas! Y que después de todos estos años, es un placer saber que alumnas son hoy amigas, eso es ¡súper bonito!

Rayco H. González: Lo único que tengo que añadir es que para mí ha sido un lujo ser uno de los docentes de esta formación de intérpretes. Es algo que nunca pensé que fuera a ocurrir, incluso cuando presenté la documentación cuando salió la convocatoria para la creación de una lista de profesores fue toda una sorpresa, ¡y más sorpresa fue el hecho de ver que realmente me gustaba!. Me llevo una experiencia vital muy importante, y cómo decía antes Lidia, realmente lo que siento es que tengo que dar gracias a un montón de gente, porque gracias a ellos hemos podido formar a ILSE en Canarias de calidad; gracias a mis compañeras, principalmente a Gloria y a Lidia, porque son con las personas que más tiempo he compartido esta formación, y realmente gracias a ellas, y a todo el alumnado, soy el docente que soy.

El alumnado ha sido una parte fundamental y ¡lamento mucho lo que he podido hacerles sufrir!, pero considero que era la forma en la que tenía que hacerlo y bueno, como finalmente me lo reconocían me quedo contento.

También al centro, a nuestro instituto, porque han estado en cada momento que los hemos necesitado, y también a las entidades de personas sordas y sordociegas, a las propias personas sordas y sordociegas que a nivel personal acudían en nuestra ayuda, ya sea en las jornadas de integración o simplemente viniendo a clase, a las tutoras de prácticas porque gracias a ellas, a su compromiso y generosidad, hemos conseguido que el alumnado saliera mejor formado, etc

 

FUNCASOR quiere agradecerles su disponibilidad, buen hacer, y sobre todo, agradecerles la calidad de formación que les han dado a los ILSE de la isla de Tenerife ya que, gracias a ustedes, nos encontramos con grandes profesionales que nos ayudan a estar más cerca del objetivo principal por el que trabaja nuestra Fundación: mejorar la calidad de vida de las personas con sordera y sus familias.

Desde el SILSE en particular queremos, no sólo darles las gracias por la formación que nos han dado si no decirles que, por mucho tiempo que pase, siempre serán un referente de profesionalidad para nosotras. Son un gran ejemplo a seguir y nuestra guía en el camino.

¡No los echaremos de menos porque esperamos poder seguir contando con ustedes siempre!