Las emociones

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A lo largo del día y en cada uno de los ambientes en que nos encontramos, las emociones se pueden manifestar por diversos motivos. Aprender a controlarlas es sin duda una tarea difícil pero necesaria, ya que están estrechamente relacionadas con el significado y desarrollo de nuestra propia vida, así como con la determinación de nuestra propia conducta.En el caso de las personas con sordera hay que destacar la dificultad con la que se encuentran tanto para identificar como interpretar dichas emociones.

Estas emociones podemos reflejarlas en dos tipos de respuestas: una externa (la cual puede presentarse con cambios en la expresión de nuestra cara y por tanto son las respuestas que damos al entorno que nos rodea: llanto, risa, etc.) y otra interna (las respuestas fisiológicas que sentimos: taquicardias, sudoración, etc.).

Para las personas con sordera esto es fundamental para poder lograr comprender el mensaje que se intenta transmitir cobrando vital importancia el lenguaje no verbal. Por tanto, una buena educación emocional desde la infancia es clave.

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Algunos aspectos que padres y madres deben tener en cuenta con respecto a las emociones de sus hijos e hijas son los siguientes:

  • La mayoría de las conductas y reacciones emocionales son aprendidas de nuestros referentes: padres, madres, docentes, personas cercanas que nos rodean, etc.
  • Ayudarles a expresar las emociones. Transmitirles que sentir es algo natural y, por tanto, todos necesitamos saber lo que sentimos.
  • Ayudarles a reconocer sus propias emociones, sus causas y posibles consecuencias, así como a identificar e interesarse por lo que sienten y hacen las demás personas. Desarrollar su empatía.
  • Enseñarles que no es lo mismo controlar las emociones que reprimirlas. Es importante que aprendan a manifestarlas en función del momento y situación concreta, personas presentes, etc.
  • Transmitirles que no hay emociones buenas ni malas, al contrario, cada una de ellas es necesaria y legítima, por tanto, debemos aceptarla, así como trabajar su causa.
  • Ayudarles a entender y reconocer que las diferentes emociones están relacionadas con situaciones concretas y no aparecen sin razón.

De este modo, los padres y madres deben ser conscientes de la importancia que puede tener para sus hijos e hijas la educación de las emociones en el seno de su familia desde la primera infancia, de esta forma cuando sean personas adultas tendrán más herramientas para poder gestionarlas.