RECURSOS: ¿Qué recursos existen para los niños y niñas con sordera y sus familias?

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Actualmente tenemos un gran número de recursos orientados a la detección y atención de niños y niñas con algún tipo de sordera y al asesoramiento familiar. La aparición y aumento de estos recursos y programas se debe a una mayor información sobre las posibles implicaciones causadas por la hipoacusia, a estudios que demuestran la mejoría en el desarrollo de los niños y niñas que son diagnosticados y atendidos lo más tempranamente posible y a una mayor sensibilización de las instituciones sanitarias, educativas y de servicios sociales.

El acceso a estos recursos y programas dependerá de cada paso en particular y de la edad y del momento en el que se encuentre la persona con pérdida auditiva.

 

Empecemos desde el principio…

A día de hoy se sabe que las implicaciones de una pérdida auditiva no diagnosticada o diagnosticada tardíamente están relacionadas con dificultades en diferentes áreas de desarrollo de los niños y niñas (desarrollo cognitivo, afectivo, curricular…etc). Evitar en la medida de lo posible estas implicaciones negativas y además propiciar un desarrollo pleno es que lo ha promovido la aparición de una serie de programas y recursos cuyo objevito va desde la detección precoz, el diagnóstico fiable y la asistencia adecuada, tanto dirigida al niño o niña como a su familia.

Anteriormente al momento del nacimiento, una mujer embarazada es informada por los servicios de Ginecología y Obstetricia sobre aspectos relacionados con la posibilidad de que el bebé presente hipoacusia. Se le aconsejas no tomar medicamentos ototóxicos, se le da información sobre las implicaciones de ciertos virus (como la rubeola), y además se tiene en cuenta los antecedentes, tanto suyos como los de su pareja para saber si existe algún antecedente de pérdida en la familia.

En los casos en los que se considere desde el embarazo que el niño o la niña pueda presentar hipoacusia se realizará un seguimiento más exhaustivo ya que se considera dentro del “grupo de riesgo”.

Igualmente, exista o no antecedentes, todos los niños y niñas tras el nacimiento son valorados a través de los Programas de detección precoz de hipoacusias infantiles que existen en los hospitales, también conocidos como screenings auditivos.

Estos programas se componen de pruebas audiológicas que nos indican si hay posibilidades de que el bebé tenga problemas auditivos. El protocolo suele variar porque depende de cada complejo hospitalario en particular pero normalmente se suele realizar una primera prueba llamada OEA (OtoEmisiones Acústicas) antes de que el bebé y su madre sean dados de alta, dando un primer dato sobre el funcionamiento auditivo del bebé. En caso de que la OEA no sea positiva, se mantendrá el seguimiento del bebé desde el servicio de Otorrinolaringología, repitiendo y realizando nuevas pruebas para ver si finalmente se revela una dificultad auditiva real.

 

¿Qué otros recursos tenemos a nivel sanitario?

Otro recurso sanitario al alcance de los niños, niñas y las familias son los Pediatras. Este especialista es el responsable de la valoración médica de los niños y niñas y de la supervisión del desarrollo adecuado en diferentes áreas (motriz, comunicativa, sensorial…), por ellos uno de sus objetivos es el de detectar si puede existir algún problema auditivo. Como la información aportada por la familia es fundamental, existe un registro de signos de alerta por edad que ayuda a los familiares a reconocer alguna dificultad auditiva.

También contamos con el médico Otorrinolaringólogo, especialista responsable en realizar diagnóstico de los problemas auditivos a través de la valoración audiológica,

dar las recomendaciones médicas necesarias: tratamiento médico o quirúrgico o prescripción de prótesis auditivas (audífonos o implantes cocleares) y asesorar a la familia: pronóstico de la pérdida, posibles causas, recursos existentes necesarios…etc.

Una vez diagnosticado el tipo de pérdida y la prescrita la ayuda más adecuada a ese niño o niña, se puede acceder a dos recursos: Audioprotesista (si la recomendación es el uso de audífonos) o al Programa de implante coclear.

El primero es el encargado de realizar el estudio audioprotésico, adaptar y revisar los audífonos, además de informar a las familias sobre otras ayudas técnicas para el hogar o el colegio. El segundo, es el grupo profesional responsable de la valoración completa del niño o niña para saber si es buen candidato para la implantación. También son los responsables de la cirugía del implante, su programación y realizar el seguimiento de la rehabilitación.

Incluimos en los recursos existentes a Logopedas (responsables de la intervención en la comunicación y del entrenamiento auditivo), Especialistas en atención temprana (su objetivo es el de la estimulación global en los niños y niñas de 0 a 6 años donde se trabaja a nivel motriz, sensorial, cognitivo…) , Pedagogos (intervienen en las posibles dificultades del aprendizaje) ,…

A parte, de la función de intervención directa deben asesorar a la familia en cada uno de sus ámbitos de actuación para mantener la coordinación y contar con los miembros familiares como agentes colaboradores en la intervención.

¿Y a nivel educativo?

En el ámbito educativo, encontramos al Equipo de Orientación Educativa y Piscopedagógica específico en la atención al alumnado con pérdida auditiva encargados de realizar la valoración del niño o niña a nivel escolar y curricular, determinar si hay necesidad de algún tipo de apoyo en el centro y asesorar a la familia.

¿Existe algún recurso que pueda informarnos e indicarnos los pasos a seguir?

Por último, encontramos el Movimiento Asociativo a Familias, que son servicios específicos en la atención familiar de referencia para las familias donde se ofrece: asesoramiento e información, orientación, formación, apoyo emocional y otro tipo de servicios de interés como la atención temprana, logopedia, pedagogía…etc.

El Servicio de Atención y Apoyo a Familias –SAAF- de FUNCASOR, está dentro de este último recurso, en el cual se ofreciendo un servicio específico de atención familiar en relación a las necesidades de las familias con miembros con algún tipo de pérdida auditiva, indistintamente de su edad.