RELATO EN PRIMERA PERSONA

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Relato: En la educación de las personas sordas existe una historia de lucha y capacidades detrás de cada una de ellas a lo largo de su vida. Desde la falta de recursos, al desconocimiento y el instinto de supervivencia que despiertan las motivaciones y el aprendizaje desde el contexto de vida de cada una.La entrevista que les presentamos se la hemos hecho a una de ellas, usuario de FUNCASOR en la isla de Gran Canaria, siempre con el fin de conocer la experiencia en primera persona.

Sabino es una persona con sordera de 37 años, actualmente vive en Las Palmas de Gran Canaria con su pareja, Yazmina, ambos tienen dos hijas de 6 años y 2 meses. Acudió a la entrevista con ganas de contar su historia para que otras personas se puedan sentir reflejadas y conozcan la realidad de las personas sordas en la educación.

 

¿A qué edad te detectaron la sordera?

A los dos meses de nacer, nací siendo oyente pero por una enfermedad y a causa de la medicación me quedé sordo.

¿Tienes antecedentes familiares con sordera?

Tengo una familia muy grande, fui la primera persona con sordera en mi familia. Con el paso de los años fueron naciendo más personas sordas, actualmente tengo más familiares con sordera.Relato 1

¿Qué sistema de comunicación utilizabas cuando pequeño para poder comunicarte?

Normalmente me comunicaba con mimo y lengua oral. Hasta la edad de 16 años no aprendí la lengua de signos. Actualmente utilizo para comunicarme tanto la lengua de signos española como el lenguaje oral.

¿Tuviste todos los recursos que necesitabas en el ámbito educativo y qué dificultades encontrabas?

Recuerdo que siempre tenía profesor de apoyo (logopeda), siempre copiaba de la pizarra, los profesores hacían algo de mímica para poder entenderlos. Nos forzaban a vocalizar, igual que cuando íbamos al logopeda.

En el colegio público, era un colegio ordinario. Allí, coincidí en la misma clase con mi hermana que fue mi mayor apoyo hasta octavo, aunque también recuerdo un compañero que era muy bueno y me ayudaba mucho. Siempre me he esforzado, nunca tuve intérprete, únicamente iba a clases de apoyo con la profesora. Recuerdo que lo único que hacía era copiar lo que decían los compañeros y las compañeras porque no me enteraba de nada, me  aburría mucho y lo único que hacía era pensar en el recreo para ir a jugar al fútbol.

Antiguamente no había ordenadores ni móviles, únicamente escribíamos en la libreta. Ahora es mucho mejor con las nuevas tecnologías.

En el instituto tampoco tuve intérprete porque desconocía ese recurso. Hasta que me enteré que existía este medio de apoyo y sentí que había perdido el tiempo todo estos años, sufrí mucho.

¿En qué colegio estudiaste?

Cuando pequeño estuve en el Colegio de Cruz de Piedra, durante 3 años aproximadamente. Era un colegio para personas sordas. Después me matricularon en un colegio en la zona de Escaleritas, el Colegio San Francisco de Sales. Este centro también era preferente para personas sordas. Hasta que a los 11 años empecé en un colegio público en Ciudad del Campo, en la zona de Tamaraceite y ahí finalicé la EGB.

Luego en el Instituto Cairasco de Figueroa, esta época fue horrible para mí, en el instituto suspendí todo menos dibujo y deporte.  Decidí dejar el instituto y me matriculé en soldadura, en la clase coincidí con más personas sordas aunque tampoco contábamos con intérprete. El profesor era muy bueno e intentaba comunicarse con nosotros a través del mimo.  Gracias a esta formación estuve trabajando como soldador 14 años pero con la crisis me dejaron desempleado.

Estando en paro aproveché para hacer un curso durante cuatro meses de ayudante de cocina y manipulador de alimentos con el cual encontré trabajo.

También aunque estaba trabajando me matriculé para poder obtener el título de la ESO, pero como no tenía ningún tipo de recuso en el centro de adulto, abandoné.

 Relato 2¿Qué  tal la experiencia en el acceso al Grado Medio?

Actualmente, aprobé el acceso del Grado Medio. Me matriculé en el Distrito Cono Sur para hacer el acceso al Grado Medio, allí tampoco contaba con el intérprete con lo que dejé de ir. Gracias a FUNCASOR, encontré el apoyo que necesitaba.  Desde el centro me facilitaban el material para poder prepararme para el examen. Al principio venía una vez en semana a FUNCASOR dos horas, después cuando estaba cerca el examen venia dos veces por semana. Me explicaban toda la materia pero yo en casa tenía que trabajar duro. Además, estaba trabajando y tengo una familia a la que atender. Estoy esperando que salgan las listas del ciclo de auxiliar de cocina en el cual estaba en lista de espera y espero poder entrar para seguir formándome.

¿Qué mejorarías del sistema educativo?

Debería ser obligatorio en todos los niveles educativos contar con la figura del intérprete, esto nos ayudaría a tener el mismo desarrollo que las personas oyentes y nos facilitaría la inclusión social a las personas que utilizamos la lengua de signos. Al no estar en las mismas condiciones de igualdad que las personas oyentes en el sentido de acceso a la información, las personas sordas nos sentimos excluidas y esto es algo que viene desde la base, es decir, desde pequeños.

¿Qué emociones y recuerdos te quedan de la etapa educativa?

Antiguamente era horrible ahora es mucho mejor. Parecía que nuestro cerebro estaba apagado parecíamos novatos en todos los ámbitos de la vida, actualmente todo ha evolucionado y espero que en el futuro vaya a mejor.

A los 6 años empecé a jugar al fútbol y con 10 años era profesional. Jugué incluso en el Juvenil de Las Palmas en la División de Honor y en varios equipos preferentes. Estuve en la Selección Canaria sub15, sub17 y en la Selección española de fútbol para sordos. Quería señalar que el deporte ha sido mi motivación en la vida ya que todo era visual me comunicaba con facilidad con los compañeros siempre iba feliz a jugar, sin embargo el hecho de tener que ir al colegio me ponía triste. El jugar al fútbol me dio mucha experiencia en mi vida.

 

Desde FUNCASOR, queremos agradecer a Sabino que nos haya contado parte de su historia para poder seguir con nuestro objetivo de sensibilizar a la población. Es importante analizar cada situación personal y establecer y facilitar los recursos necesarios para cada persona para que pueda desarrollar el 100% de sus capacidades si así lo desea con total libertad.