¿Sabes leer tu nómina?

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¿Sabes leer tu nómina? Conoce si las retribuciones y las deducciones relativas a tu salario son correctas y calcula las indemnizaciones a las que tienes derecho.

La nómina es el documento más importante en la relación laboral, pero la mayoría de la gente desconoce sus detalles, a continuación, se explica su significado según la RAE:

Como nómina se designa la relación de pago donde una empresa recoge los registros financieros de sus empleados y empleadas. En ella se encuentran detalladas las asignaciones, deducciones y retenciones de carácter legal y contractual que percibe el trabajador y la trabajadora en su salario, y que corresponden a un periodo de tiempo determinado.

Una nómina es una herramienta administrativa de la contabilidad que permite realizar el pago de manera legal y organizada a los trabajadores y trabajadoras, así como proporcionar información contable de utilidad para la persona, la empresa y el organismo encargado de regular las relaciones laborales.

La nómina puede liquidarse de forma mensual, quincenal o semanal, según el periodo de tiempo establecido entre la persona trabajadora y la empresa para el pago, y puede llevarse registro de ella de manera manual o electrónica.

Características de la nómina

La nómina es un documento de naturaleza contable, con validez legal, donde se especifica la relación de pago establecida entre la persona trabajadora, prestadora de un servicio, y una empresa, contratante. En la nómina, deben estar presentes los datos fiscales de la empresa contratante, tales como nombre, domicilio o número fiscal; y los de la persona trabajadora, entendidos como nombre completo, domicilio, número fiscal, número de afiliación a la Seguridad Social, categoría del puesto de trabajo, fecha de alta, antigüedad en la empresa, etc.

Como tal, una nómina es una factura de pago, por lo tanto, en ella se debe reflejar el salario base del empleado, sobre el cual se harán las deducciones o retenciones de rigor. A esta cantidad se le sumarán los complementos salariales, que podrán ser por antigüedad, rango, formación, riegos laborales, horas extras, bonificaciones por objetivos, entre otros. El sumatoria total dará como resultado el sueldo bruto de la persona trabajadora.

Pertenecer a un grupo u otro hará que cambie la base de cotización a la Seguridad Social, y que la mínima y la máxima sean diferentes.

“Todo esto será determinante en el cálculo del salario mínimo y en los despidos y reincorporaciones tras una excedencia voluntaria, así como en pensiones por incapacidad y prestaciones por desempleo”.

Todo lo que la persona trabajadora recibe:

A continuación, estructurados en columnas, vendrán dos elementos clave: los devengos, es decir, todo lo que recibirá la persona trabajadora en bruto, y las deducciones. “Si a los devengos totales restamos las deducciones totales, podremos visualizar de forma clara el líquido a percibir”, es decir, el importe neto que entrará en el bolsillo del empleado y/o empleada.

Dentro de los devengos encontraremos, por un lado, los conceptos que se refieren al salario. Estos pueden variar de empresa a empresa y dependen del convenio colectivo que se aplica, pero en general habrá el salario base, es decir, la cantidad de dinero que la persona trabajadora percibe por los días trabajados de acuerdo con su puesto; los complementos salariales, que son cantidades adicionales por nocturnidad, disponibilidad, antigüedad o peligrosidad, y también los pagos variables por cumplimiento de objetivos; y las horas y las pagas extraordinarias –entre dos y cuatro al año–, que pueden prorratearse e incluirse en el pago de cada mes.

Por el otro, están las percepciones no salariales, es decir, unos pagos que no forman parte del salario por ser importes que sirven, por ejemplo, para cubrir gastos de transporte, bonificaciones de distancia, dietas, indemnizaciones por traslado o por despido, y prestaciones de la Seguridad Social, entre otras. Todos estos elementos están definidos por cada grupo profesional en los convenios, y algunos de ellos cotizan a la Seguridad Social.

Lo que se le quita:

En cuanto a las deducciones, es decir, lo que se resta de los devengos, figurarán en esta parte las aportaciones a la Seguridad Social, calculadas como porcentaje de la base de cotización de la persona trabajadora. Oscilan entre el 6,35% y el 6,7% de la base, en función del tiempo de contrato que tenga el empleado, y se dividen en contingencias comunes (4,7%), desempleo (1,55% si el contrato es indefinido o 1,6% si es de duración determinada), formación profesional (0,1%) y horas extraordinarias normales (4,7%) y de fuerza mayor (2%).

A todas estas deducciones habrá que añadir las retenciones del IRPF. “El porcentaje de estas retenciones pueden variar según los ingresos brutos y la situación personal del trabajador o de la trabajadora ”,  pueden aparecer en la nómina también otras deducciones como el valor de los productos recibidos en especie por el empleado, anticipos del salario, cuotas sindicales, préstamos, pensiones de alimentos, embargos, retenciones judiciales, entre otras.

Una vez descontados del salario bruto todas las deducciones, se obtiene el salario neto. Este aparece claramente en la nómina y es el importe que percibirá la persona  trabajadora para el mes correspondiente.

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¿Y cómo se calcula el paro?

La persona trabajadora puede hacerse una idea aproximada de las indemnizaciones por desempleo a las que tiene derecho observando su nómina. El importe de la prestación se calcula a partir de la base reguladora. “Esta se obtiene dividendo entre 180 la cantidad de dinero que la empresa ha cotizado a la Seguridad Social por la persona trabajadora en los últimos 180 días”. “El 70% de la cantidad resultante será el importe a cobrar los primeros seis meses, mientras que en los meses siguientes se ingresará el 50%, hasta el final de la prestación, con límites máximos y mínimos que dependen de si se tienen o no hijos a cargo.

Convendrá recordar que el importe resultante es bruto, puesto que para obtener el neto habrá que descontar el 4,7% de Seguridad Social y el IRPF correspondiente. De todas formas, el Ministerio de Empleo ofrece un sistema para facilitar este cálculo al trabajador y a la trabajadora. “Eso sí, el resultado que se obtenga a través del simulador no será vinculante para el servicio público de empleo estatal” .

Posibles conflictos

Los conflictos más habituales relativos a las nóminas, originan de “los errores en el cálculo de las mismas”. Esto puede ocurrir, porque no se reflejan correctamente algunas circunstancias variables, como la realización de horas extra, o por fijar datos laborales no actualizados. “Puede tratarse de cambios en el convenio, incidencias periódicas, bajas médicas, anticipos o retenciones judiciales”.

Habitualmente estos conflictos “se solucionan comunicando el error a la empresa, que lo compensará en la nómina siguiente”. En el caso de que la persona trabajadora no esté satisfecha, puede acudir a una conciliación administrativa. Si este paso tampoco resuelve el problema, se puede reclamar la cantidad judicialmente.