Preparación y confidencialidad

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 Preparación y confidencialidad. Dos elementos clave para un servicio de interpretación a lengua de signos.Uno de los medios más efectivos con el que cuenta la comunidad sorda para poder acceder a la comunicación, es la figura profesional de la Intérprete de Lengua de Signos –ILS-. (Usaré siempre el femenino, pues en esta profesión las mujeres son abrumadora mayoría)

Gracias a estas profesionales –formadas y tituladas oficialmente para realizar esta labor, no debería realizarla nadie que no preparacióntuviese la titulación específica-  las personas sordas signantes se pueden integrar en la sociedad sin limitaciones comunicativas de ningún tipo. En definitiva, una intérprete de lengua de signos supone un puente de comunicación entre dos lenguas y sus culturas. Pero ¿Qué necesita este puente de comunicación para resultar verdaderamente efectivo?

Una intérprete de lengua de signos se enfrenta a múltiples y diferentes situaciones comunicativas en su día a día. Puede interpretar citas médicas, denuncias policiales, una reunión en el banco para solicitar una hipoteca, formaciones de cualquier tipo y etapa, actuaciones artísticas y un largo etc. ¿Es la intérprete una experta en leyes, medicina, economía o física cuántica? Pues no. Demasiados ámbitos como para especializarse en todos. Entonces, partiendo de la base de que para interpretar entre dos lenguas cualesquiera, sean orales o signadas, hay que comprender el contenido del mensaje ¿Cómo consigue una intérprete de lengua de signos salir airosa en la interpretación de tan variada temática?

La clave es la preparación.

preparaciónPrepararse el servicio previamente: búsqueda de signos, estudio de conceptos y matices sobre lo que se va a interpretar, manejo de información… Todo es ineludible para ofrecer un servicio de calidad. Para ello es necesario conocer en profundidad previamente todos los datos del servicio y por supuesto, en caso de charlas, talleres, cursos, congresos, jornadas, etc. contar previamente con el material que se va a impartir.

La intérprete leerá a conciencia el material recibido, lo estudiará en profundidad, consultará sus dudas en diversas fuentes y hará de los diccionarios (de ambas lenguas; signada y oral) sus mejores amigos. Todo esto hará la intérprete para asegurarse de transmitir las ideas de la mejor forma posible y que su interpretación alcance el máximo grado de calidad. De este modo, la persona sorda accederá a la información en igualdad de condiciones que el resto y la intérprete será un puente de comunicación fluido y estable, no solo una figura “que queda bien”.

Un problema habitual con el que se encuentran las intérpretes de lengua de signos, es la reticencia por parte de otros/as preparaciónprofesionales para compartir o ceder temporalmente sus materiales, dificultando o imposibilitando en algunos casos, la tan necesaria preparación del servicio. Personal docente que se niega a adelantar el contenido de las clases, miembros de la política que jamás ceden sus discursos, ponentes de conferencias que no dan el contenido de sus intervenciones, murgas recelosas de sus letras, etc.

Son muchas las personas que parecen no comprender la importancia de la preparación de la intérprete y algunas, aunque la entiendan, desconfían a la hora de transmitir con anterioridad determinada información.

Y así llegamos al código ético de las intérpretes de lengua de signos. Un código que mantiene como uno de sus pilares fundamentales tanto la confidencialidad del servicio, como de los materiales de preparación de los mismos. Es decir, las intérpretes se preparan el servicio y destruyen los materiales recibidos. No guardan ese material, no lo utilizan nunca para otro beneficio que no sea la preparación de ese servicio específico y por supuesto, no lo comparten con terceras personas.

La preparación del servicio y la confidencialidad, definen la profesionalidad de una intérprete, tanto o más que la calidad de su interpretación y nos encontramos ante un gremio (como muchos otros, por supuesto) al que le gusta hacer bien su trabajo y dignificar en su día a día una profesión tan poco conocida y unas lenguas tan maravillosas y especiales como lo son las lenguas de signos.